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miércoles, 24 de septiembre de 2014

ESPECIAL SUB-GÉNEROS: ROCK COLOMBIANO



Hace unas semanas me detuve a escuchar una canción que la banda paisa La Doble A grabó junto con el vocalista de Nepentes, (para mi, el gran referente de la escena nacional actual). La canción es "Mañana Nos Retiramos" y gratamente me sorprendió su sonido, calidad y contundencia, que en lo más mínimo tiene nada que envidiarle al rock de otras latitudes. Poderosa.

Y es que es innegable el crecimiento que el rock colombiano, ese "rock criollo" como lo denominaba una amiga hace poco, ha tenido a lo largo de los años, pero el camino no ha debido ser fácil.

Ha corrido mucho desde que cuando yo tenía unos 14 años y me enteraba que un grupo de Medellín, Kraken, estaba sonando fuerte en España con su inolvidable "Vestido de Cristal" y hasta tenía conciertos en Venezuela. Primer orgullo. Era la época en la que disfrutaba de bandas que con las uñas se hacían dar a conocer y que abrieron el camino; la época trash de Ekhymosis, del buen heavy de Perseo o Kronos; del rock que lo denunciaba todo de la Pestilencia.

Llegaron los 90's y con ella la exposición en medios, con bandas como Aterciopelados, Estados Alterados y La Derecha que empezaban a rotar sus videos de tu a tu con las bandas reconocidas del continente. Segundo orgullo. Se siguió trazando la ruta para una escena local cada vez más versátil, numerosa y con un excelente sonido con bandas como El Pez, La Mojiganga o los estupendos Bajo Tierra.

El nuevo siglo trajo consigo la consolidación de un sonido cada vez más global, comercial si se quiere. Tercer orgullo. Buenas y variadas propuestas capaces de oscilar en diferentes facetas del rock. Fue ahí donde conocí a Tr3s de Corazón, Superlitio, Don Tetto; la época en que le di una oportunidad al buen punk de I.R.A. o Nadie, hasta llegar más adelante a alternativas interesantes incluso en inglés con grupos como The Hall Effect y Las Pirañas Amazónicas.

Mucho trecho ha habido desde que en mi época escolar coleccionaba (en cassette) los 2 primeros álbumes del titán Kraken hasta llegar a ver como una bandola como Nepentes teloneaba de manera impecable a Metallica, lo que les valió hasta para ser invitados a un festival en Canadá organizado por su majestad, codeándose con leyendas como Slayer, Anthrax, The Offspring o Twisted Sisters entre muchos otros. Cuarto Orgullo.

Les dejo esta selección de ese buen "rock criollo". Un humilde reconocimiento de un simple fanático del rock a todos esos manes que como ayer, siguen con las uñas manteniendo la ilusión de vivir del rock...o sino, de vivir con el rock, por siempre.





















































lunes, 23 de enero de 2012

BAJOTIERRA: EN LA HISTORIA DEL ROCK COLOMBIANO


Aún recuerdo las épocas en qué grandes titanes del rock criollo como Kraken, Perseo, Ekhymosis o Estados Alterados hacían su música y se trataban de hacer conocer “con las uñas”, a punta de trabajo y mucho toque en vivo.

Hoy por hoy y sin decir que no se haga un gran esfuerzo como en ese entonces, es indudable que se tiene un poco más de promoción: el internet, los intercambios de música, la difusión en canales internacionales y la globalización en sí, han ayudado mucho a que los grupos de hoy se conozcan más y tengan un mejor sonido.

No me cabe duda de que en una época como estas una banda de los años 90 como la que hoy nos ocupa, estaría en la cima; lejos. De hecho, mi adolescencia  y posterior adultez me ratificaban al son de unos buenos aguardientes, que Bajotierra debió reclamar el cetro como la mejor banda de rock colombiano y no soltarlo jamás.


Reconozco que en la vida escuché sus primeros demos y que tristemente coincidía el hecho de que no tuviera plata (o tuviera otro parche en esa época, -una tomadita de pola, o un parcial atravesado, que sé yo) como para haber ido alguno de sus toques. Fue sólo hasta que vi un vídeo con un grupo tocando en un antro de mala muerte en la zona de Guayaquil (“Ojos Enfermos”  de su primer álbum Bajo Tierra de 1994) que identifiqué que algo bueno y distinto estaba pasando en la escena local paisa. Y si no, basta recordar otras buenas propuestas de la época como El Pez o Polvo de Indio, por mencionar sólo dos.

Y llegó Lavandería Real en 1997, el álbum con el sonido más internacional de un grupo paisa y quizá colombiano en ese entonces (por lo menos para mí). Y ahora casi quince años después lo escucho y me sigue sonando excelente; mamonazos como “Las Puertas del Amor”, “Todo Bien”, el homenaje a un malogrado pugilista colombiano en “Jimmy García”, “El Pobre” (digna de cualquier buen momento barero con amigos) y la magnífica y real denuncia de lo que pasaba en mi país en los 90’s con “Justiciero” (¿acaso dije pasaba?) eran la muestra inequívoca de que la lucha de los titanes anteriores había valido la pena y el rock nacional se iba, “palo arriba” para el exterior.


Pasaron los años y mis ojos y oídos eran testigos de nuevas propuestas en la escena local: unas de todo mi gusto, y otras no tanto, pero quizás por la calidad de algunos y/o el aprovechamiento de todas las nuevas y mencionadas ventajas por parte de los otros, uno veía que triunfaban, que llegaron lejos y se mostraron internacionalmente. Y mientras eso pasaba, todos esos años me preguntaba ¿y qué pasó con Bajotierra? ¿Cómo era posible que esa bandota se quedara en promesa, justo en la época en que tantos tenían la oportunidad de mostrarse en el exterior?

Para alivio mío y de muchos otros la segunda parte de la década pasada, Bajotierra regresó, quizás para mi antojo no con todo el éxito y reconocimiento que se merecen, pero ¡qué carajos!, estaban de vuelta. Su álbum Los Días Adelante de 2006, que tiene por muchos ratos las ganas de devolvernos a esa esencia noventera, incluye excelentes canciones como “La Reina del Hielo”, “Vigilante”,  “La Policía del Amor” y “Haz tu Vida”.


Excelente que Bajotierra siga vigente (el que tenga el chance no deje de tener el recopilatorio El Pobre Y Otros Éxitos de 2008). Bacano que sigan dando conciertos (así yo siga sin podérmelos topar).Y qué bueno que también exista esa estupenda subvertiente, producto de tantos años de silencio (Los Parlantes). Ojalá que la espera para un nuevo trabajo discográfico esta vez no sea tan larga y que sigan demostrando por qué para muchos como yo, siguen siendo un bastión importante en la historia del rock nacional. Grandes!!.