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sábado, 27 de mayo de 2017

DE LEONES Y ROCK N' ROLL


Todos estos años cargados con esa preciosa mezcla de alegrías y frustraciones siempre han tenido el tinte que le da el conocer gente de todas las calañas. Evoco con nostalgia días en donde mi supuesto carisma (traducido en unos hoyitos en los cachetes que ya ni se me hacen, una que otra buena conversación y risa escandalosa) producía que pudiera sentirme rodeado de mucha gente con la que compartía gustos por los colores de un equipo de fútbol, una tendencia musical o cualquier tópico medianamente común.
Hasta la barra de un bar que debía ser un fortín que me permitiera protegerme de la maldita rutina que me agobiaba, se convirtió de repente en una vitrina que dejaba ver a un tipo con un ángel que le valía hasta para cotizar con una regularidad que ni imaginó.

Ahora que siento que a aquel llamado carisma le salen canas y también va cuesta abajo en el normal devenir de la vida, pienso que todos y cada uno de esos momentos valieron la pena si y solo si, por haber intentado en cada copa, en cada canción o conversación, reflejar mi verdadera esencia y por haber querido hacer sentir bien a la gente con la que finalmente me entendí mejor.

El trasegar por esta existencia tiene infinitamente un mejor sabor si nos damos a otros. Por más que nuestro ególatra y en ocasiones entendible deseo quiera siempre ponerse por encima de lo que sea con tal de salvar nuestro pellejo, los años me han enseñado que no hay nada como demostrar aprecio a los seres para los que de alguna u otra forma le importo.

El tiempo se ha encargado de irle endilgando quizás innecesarias etiquetas a todas esas personas. Compañeros, conocidos, amantes, amigos, novias, encarretes, extraños, gente. Y bajo ese filtro que solo el compartir momentos de verdadera vida da, aparece en la mía una categoría que rompe el molde quizás de muchas de las habituales relaciones de amistad que cualquiera de los que lee esto puede tener: La Leonera.

Son ya 25 años de ver como a cada uno de nosotros la vida nos ha pasado cuentas. Las lágrimas de alguno cuando una novia nos dejó; la euforia por disfrutar de una celebración por un título de futbol; la risa que produce escuchar cuanta estupidez se nos ocurra y que es súbitamente secundada por otro y otro más; la alegría que brinda el logro pequeño o grande de cualquier de nosotros; las tardeadas en la Villa, las noches de rocanrol en Cieza Bar, las inmisericordes borracheras en la sala o habitación de alguna de nuestras casas; la emoción previa a cada paseo que hagamos porque sabemos que en él prolongaremos un tanto más el listado de recuerdos y lugares donde amamos la vida.

Una amistad que ha estado por encima de nuestras normales diferencias en cuanto a gustos, aficiones, ideologías políticas o religiosas, unida por el sólido revestimiento que brindan unos buenos tragos de licor, el gusto por una linda mujer, el fútbol, el humor sarcástico y por supuesto, los ecos del buen rocanrol que nos ha acompañado durante estos 25 años y contando.

A ustedes miembros de la Leonera todo mi cariño. Gracias por tanto. Les comparto este setlist de las 25 de los 25 con un bonus track que se convirtió en la banda sonora de un aniversario etílicamente inolvidable en las playas de Coveñas y que espero se repita para que nos continuemos devorando los recuerdos, los más locos, los más cuerdos.











































































viernes, 27 de enero de 2017

MI VIDA EN MÚSICA - ACTO 1


Más buenas intenciones. Más deseos, unos reprimidos otros no tanto. Más esperanzas de que se puede hacer algo medianamente bueno con nuestras vidas. Más recuerdos que nos invitan a sentir que era mejor cuando no había que pagar deudas y la vida era sencilla.

Llegó el 2017, otro año más en el que después de los guayabos post-navideños y los kilos de más adquiridos con todo el maldito gusto, estaremos por acá de vez en cuando compartiendo un poquito del buen rocanrol que mengua pesares, acolita alegrías y le echa sal a la herida de la nostalgia.

Este año tiene para mí en materia de rock un tinte especial. Y es que fue por allá hace 30 añitos no más que con un radio reloj propiedad del chato mi abuelo querido, me dio por espulgar emisoras para ver qué me hacía desviar la atención a los sonidos tropicales que ya comenzaban a inculcarme en la casa. Apareció Bon Jovi sonando en Veracruz Stereo y de ahí en adelante, el rock forma parte de mi vida. De algo al respecto hablé hace 5 años ya en este blog (ver post Mis Primeros 25 años de Rocanrol)

Que sea un motivo para compartir con ustedes un ejercicio que hice hace poco en mis playlists personales. Una canción por cada año vivido. Mi vida reflejada año por año en cada uno de los ecos que se encargan de reafirmar que aún el rock sigue significando para mi la mejor excusa para irradiar sentimientos. 

Va la primera parte de este recorrido musical.


KISS - Rock and Roll All Nite (1975)



Boston - More Than a Feeling (1976)



Eagles - Hotel California (1977)



The Police - So Lonely (1978)




AC/DC - Highway to Hell (1979)



The Romantics - What I Like About You (1980)




Def Leppard - Bringin' On the Heartbreak (1981)




Michael Jackson - Billie Jean (1982)




Metallica - Seek & Destroy (1983)




Don Henley - The Boys of Summer (1984)




Loverboy - Lovin' Every Minute of It (1985)




Bon Jovi - You Give Love a Bad Name (1986)




Guns N' Roses - Paradise City (1987)




Poison - Every Rose Has Its Thorn (1988)




Skid Row - 18 and Life (1989)

domingo, 11 de mayo de 2014

ESPECIAL SUB-GÉNEROS: GLAM METAL 80'S (EN T.V.)


Para todos mis amigos, compañeros, conocidos, anónimos y familiares. Para todos de los que como yo, disfrutan o disfrutaron en algún tramo de su vida de un momento de licor, amigos y amores matizados por un buen rocanrol.

Les comparto esta gran experiencia vivida días atrás cuando fui amablemente invitado por el Canal de televisión local Canal U para su popular programa Radio U, en donde se tiene al aire una estupenda propuesta llamada RadioAdictos para que tipos comunes como vos o yo, podamos transmitir la pasión por un artista o corriente musical.

En mi caso, quise aprovechar la oportunidad para rendirle tributo al género que me enganchó en este cuento del rock hace casi 27 años y que muchos de mis contemporáneos (y otros que no tanto), se sollaron en su momento...y todavía.

Este fue mi especial de Glam Metal en televisión, con sonidos de Bon Jovi, Mötley Crüe, Poison, L.A. Guns, Skid Row, Warrant y mi historia alrededor de todo este cuento. Ojalá que lo disfruten al verlo tanto como yo haciéndolo.

Agradecimientos a Canal U (@CanalUtv), a todo el equipo de Radio U (@radiouna), a Rafael González (@rafagonzalezt) por el contacto y en particular a su director Sebastián Mejía (@elmismoSebas), vocalista de la banda de rock nacional Tr3s de Corazón (@tr3sdecorazon), por su colaboración. 

Importante: Al hacer click en el link que está abajo, ingresa con tu usuario de Google (Gmail) para ver el programa (está en 2 partes)



domingo, 7 de julio de 2013

POWER BALLADS: ROCK DESDE EL CORAZÓN


De vuelta a lo básico. Regresando al estado natural.
He perdido la cuenta de la veces en dónde por diferentes circunstancias, la sonrisa pasa a ser la sombra de un recuerdo pasajero...decepciones, palabras que se quedan en promesas. Dolores causados de ida y vuelta. La lágrima que envuelve la ilusión, dejando corazones rotos y los sinsabores de lo que uno se imaginó que podía ser grato.

Igual, se pierde la cuenta de las veces en las que el buen rocanrol ayuda a cicatrizar (y por qué no, abrir) heridas. Quizás desde mi adolescencia en donde si que abundaban las frustraciones, los ecos de las baladas rockeras le recordaban a uno que esos cuentos de amores y desamores le pasan a todo el mundo, indiferente a si uno es un regordete estudiante de bachillerato o un famoso y promiscuo rockstar.

Ratificando que el rocanrol es una manifestación que viene del alma y que desde siempre las mejores canciones del corazón emergen de la experiencia de una banda de rock, viene a mi mente una selección de temas que han acompañado muchos momentos. Algunas de esas Power Ballads que generan el efecto de volver azul lo gris...o dejarlo negro de una vez.

I Still Think About You - Danger Danger (1991)
"Espero que hayas encontrado lo que buscabas / Han sido varios años, un montón de lágrimas / y yo, no conseguí nada más que esta canción / Aún pienso en ti y tú ¿piensas en mi?" 



Miss You in a Heartbeat - Def Leppard (1993)
"Amar es fácil, pero no es fácil alejarse / Conservo la fe y hay una razón / Te extraño en cada palpitar de mi corazón"



Only Time Will Tell - Poison (1991)
"En mi tiempo de necesidad / Tu fuiste mi ángel de la misericordia / Y me ayudaste a creer / No hay palabras para poder explicar / Cómo me siento por dentro / Ahora sólo el tiempo lo dirá" 



Blind Faith - Warrant (1991)
"Tus ojos mantienen bien escondidas las cosas / solo para sorprenderme / con lo que guardas dentro / Gracias a ti ahora sé / que todos mis sueños se pueden hacer realidad" 



Save Your Love - Great White (1987)
"Veo en tus ojos / Ellos tocan mi alma / Mi amor es difícil de esconder / Nunca estoy solo aunque estemos separados / Te siento a mi lado / Guárdame tu amor" 



The Ballad of Jayne - L.A. Guns (1989)
"Las cosas no son siempre lo que parecen / qué pena, lo que ha pasado / Siempre estabas en mi mente / lo que brillaba como el sol en un día de verano / lentamente desea convertirse en tristeza"



When i'm With You - Sheriff (1983)
"Me dan escalofríos cuando estoy contigo / Mi mundo se detiene cuando estoy contigo" 




I Remember You - Skid Row (1989)
"Yo te recuerdo / Quisiera oírte decir, yo te recuerdo" 



Is This Love - Whitesnake (1987)
"¿Esto es amor lo que estoy sintiendo? / ¿Esto es el amor que he estado buscando? / Esto debe ser amor / porque realmente me está dominando" 




I'll Be There For You - Bon Jovi (1989)
"Seré el agua cuando tengas sed / y cuando estés ebria, seré el vino / Estaré allí por ti"


martes, 11 de junio de 2013

ESPECIAL: ROCK N' ROLL & FRIENDS


¡La boca me sabe a anís! …me repetía una y otra vez justo por esta época hace un año ya. Y no era para menos; no deben ser muchos los que puedan conservar a sus amigos durante 20 años de borracheras, alegrías, rocanrol, caídas y levantadas…20 años de cagarnos de la risa por cualquier bobada simple pero oportuna…20 años de evidenciar como encajan comportamientos, canciones, sueños y saber que con el paso del tiempo se sigue ahí; unos por el destino quizás en otros caminos, otros más presentes, pero todos unidos sin duda por esos recuerdos vividos…y lo que nos falta por vivir.

Hace un año tuve la fortuna de compartir con mis amigos, con “mi leonera” entrañable, una inolvidable experiencia para rememorar ese aniversario. Como si a través de esta celebración (motivada por una de las piezas de este rompecabezas llamado AMISTAD), quisiéramos darle una bofetada al tiempo que nos recuerda que sí, estamos más viejitos y con más responsabilidades, pero que la esencia sigue ahí.

Hoy en MetroRock una breve muestra (porque faltan muchas) de las canciones que han sido parte de nuestra banda sonora durante este tiempo. Esos temas que han acompañado nuestras juergas y que por supuesto no podían faltar en ese estupendo viaje de hace un año dándole la vuelta a la isla de San Andrés en ¡carrito de golf y todo!...un homenaje a los amigos que están, pero que hago extensivo a los que estuvieron, a los que están a ratos y a los por conocer.


























domingo, 29 de julio de 2012

MIS PRIMEROS 25 AÑOS DE ROCANROL

...Y nací a los 12 años. Si me remito a hablar acerca de los doce años anteriores de mi vida, no variaría mucho del común de las rítmicas familias que habitan estos trópicos: que el merengue por aquí, el porro por allá, que venga le enseñamos a bailar (que dizque porque eso era fundamental para la vida), que así iba a conseguir novias, que esto y lo otro... total, aprendí a bailar, no he conseguido ninguna novia en mi vida por saberlo hacer (uno que otro efímero encarrete, pero nada más) pero algo me decía que un ridículo estribillo como “mama, ¿qué será lo que quiere el negro?” no era lo que yo andaba buscando.

Estando en sexto, cuando comenzaron mis cambios corporales, jugaba la verdad se atreve y estudiaba como un nerdo pa'  poderme ganar dizque la medalla al mejor estudiante (y lo hice, por cierto), pasando una emisora (Veracruz Stereo), escuché un coro de una canción en inglés (en mi vida había tenido contacto con música en ese idioma, pero en el colegio me daban ya inglés), que me gustó mucho. Se me pegó como un chicle. Y averiguando, me di cuenta de lo que decía el coro: “le das mal nombre al amor”; y aunque no era la letra más romántica o llegadora del mundo, si me gustó mucho su fuerza. 

Luego, vino la consabida investigación (cosa que no hago muy a menudo, lo confieso; tiene que ser algo que realmente me interese mucho pa'  poderme poner a consultar), y me di cuenta de que un tal Bon Jovi (“Thaaa Kiiiing”) tocaba esa canción, y que aparte de esa, había muchas otras buenas canciones incluidas en sus 3 discos inmediatamente anteriores... y oh sorpresa!! Algunas hablaban de amor y desamor; hablaban de sueños de juventud y frustraciones; hablaban de la vida de una rutilante estrella de rock y de la vida de un simple estudiante de secundaria.... vaya vaya. Al final de cuentas supe que había gente que podía hacer buena música, que le gustara a mucha gente, que no se tuviera que bailar y lo que es mejor: tenían algo más que decir que cantarle a un comején o a un toro miura: Definitivamente, ahí estaba lo mío.




Luego supe que aparte de mi idolatrada banda de Jersey, había infinidad de grupos dedicados a lo mismo: hacer buena música, una accesible a la radio y otra no tanto, pero toda, buena música; y aparecieron en mi vida bandas como Poison, Skid Row, Warrant, U2, Cinderella, Tesla... y otras que ya existían antes de que doña María V decidiera traerme al mundo: Def Leppard, Kiss, Scorpions, Aerosmith, Led Zepellin, Judas Priest, Black Sabbath, Queen, AC/DC, entre otras. 



Todas esas bandas y otras (unas imitaciones clase A, otras clase B y alguna que otra con una mísera canción buena), marcaron mi adolescencia... y todo por la sencilla razón de que yo sentía en sus líricas y melodías que me hablaban como yo necesitaba, decían cosas que a mí me pasaban o pasarían después (y me pasaron). Descubrí que el rock era mucho más de lo que tan mal me hablaban en la casa: “música pa'  peludos marigüaneros”; Error!!  El rock se abrió a mis oídos y ojos (gracias a los vídeos y a la imagen estrafalaria de muchos de mis grupos favoritos), como todo un nuevo mundo en donde se mezclaban lo jovial con lo triste, lo social con lo absurdo, la vida y la muerte... el rock se convertía para mí en la mejor manera de expresar mis emociones; es gritar, es llorar, es reír, es sexo, es libertad, es amar. Ese era el comienzo de toda esta historia, que lleva ya 25 años, viendo pasar tendencias, peludos de todas las clases, canciones buenas y malas; grupos talentosos y otros peyes... en fin, el rock me marcó y se quedó.




Al año, descubrí a los que siguen siendo, mis mentores, mis ídolos: su majestad Metallica, quienes con sus mensajes sobre la sociedad de consumo, la muerte, el sistema político y además con su historia llena de traspiés, hambres, desgracia y demás, me enseñaron el valor de la superación, el caer y volverse a levantar sin darse por vencido... corroboré (gracias a 4 peludos con fama de alcohólicos) lo que me decían en la casa: con trabajo honrado y esfuerzo uno logra los objetivos que se propone.




Y luego vino la difícil búsqueda de compinches para mis gustos musicales. Difícil, pues a mis compañeros del colegio les gustaba escuchar (y bailar, guacale!!!) salsa, merengues y vallenatos.
Eran los mismos que cada año cambiaban de gustos: que qué nota Locomía, que qué pasta (palabra precursora de “chimba”) ir al concierto de Samantha Fox, ¿te sabés todos los pasos del meneíto o la lambada?... y ahora cambiamos de nombres, pero en esencia es la misma mierda (para mí): que qué nota la electrónica o la salsa romántica (camera más bien); que vámonos de perreo….caso aparte merece el maldito reggaetón: la banda sonora de una pesadilla. Por mí, Wisin & Yandel, Don Omar, Daddy Yankee y todos los otros que son igualitos (y suenan igualito), se pueden sofreír en la doceava paila del mismísimo infierno…. A mí me gustó y me gusta otra cosa, no por el hecho de que digan “ve, míralo, ese man escucha una música más rara o vieja”, sino porque en esencia mi personalidad y mis estados de ánimo se ven mejor reflejados en una buena canción de rock. Afortunadamente me topé con mucha otra gente que comparte gustos y filosofías.


Llegó otro boom: el rock en español... y pasó por mi lado, calladito, pues no me deslumbró mucho. No sin antes pasar el colador y sacar fuera algunas cosas interesantes de bandas como Soda Stereo, Caifanes (que no se entere Libardo), Ángeles del Infierno y bandas nacionales como Kraken, Perseo y más adelante, Ekhymosis y BajoTierra. Fueron más bien pocas, pero algunas canciones de esa época también dejaron mucho en mí, pues trataban de mostrar lo que insistentemente me regalaba el rock “in english”. Era la época de mis primeros chupes, mis sueños mojados, el fútbol y los amigos de la esquina, con quienes me la pasaba cagado de la risa a toda hora sin preocuparnos por algo más que por ver la vieja de la foto de la revista “Vea”, ganar el año y ver la “música de Veracruz”.




Llegó el cambio de década, con muchas expectativas en torno a mi futuro (ya estaba bueno de  mamar tanto gallo en la esquina) pues en los próximos 10 años vendría mi graduación del colegio, quizás mi graduación de odontólogo (jamás lo fui), vendrían mis primeras novias en serio, mis primeras relaciones sexuales. Vendrían muchas alegrías, pero de la mano con una tonelada de frustraciones y rabias. De nuevo, la música volvió a convertirse en mi mejor amiga, en esos momentos en los que me provocaba dejar a mis abuelos tirados por todas las rabias que me hacían dar. Ahora, pienso que era yo.

Pero, así como yo cambié en cuanto a mi forma de ser, comencé a sentir que la música, ese rock que tanto venero, estaba siendo desplazada... por culpa de las malditas modas que tanto odio yo, el buen Heavy Metal de los 80's se convirtió en eso: una moda y era necesario que los nuevos músicos mostraran que la vida era más que darse piquitos con la novia y vivir pelando el diente de alegría a toda hora; supe gracias a este cambio de mentalidad en la música y gracias también a mis nuevas vivencias personales, que había un estado de ánimo que me marcó: La depresión.


Llegaron pues Nirvana, Soundgarden, Alice in Chains, R.E.M., los maestros de maestros de Pearl Jam; cómo olvidame del primer álbum de Stone Temple Pilots... y Radiohead. Ahh, esos si que saben hacer música pa' pegarse un tiro!!!.




Y aunque admito que opuse un poco de resistencia a este cambio, supe que toda esa música podía perfectamente convivir dentro de mi colección personal, pues aunque a la luz de cualquiera, la música de los 80's con la que nací, y la de los 90's con la que crecí son totalmente opuestas, siento que en esencia son lo mismo: ROCK, sólo que si mezclamos los mensajes, pues encontramos el relato de una vida entera.


En medio de la década, también hubo algunos intentos por parte del rock en mi idioma para meterse de lleno en mi vida; y en parte lo logró, con la seriedad, la profundidad y la poesía de música de los Celtas Cortos, Héroes del Silencio o de Robi Draco Rosa, estos dos últimos ligados a la filosofía del exceso que tanto practiqué... pero no con drogas, sino con otro letal aliado de la depresión y paradójicamente, de la alegría: el licor... borracheras con y sin motivo, con guaro, cerveza, tequila y hasta con el ron que tan mal me cae... pero todas con dos elementos en común: 1. mis entrañables amigos, la “leonera” con la que tan bien me he entendido hasta la fecha. Parecemos a veces hasta un rompecabezas en donde cuadran perfectamente la irresponsabilidad y el compromiso, la seriedad y la patanería... y 2. el rock, que siempre fue parte de esas rascas violentas, que me ha visto llorar por todas las pendejadas que le he cometido a mucha gente y por otras que me han hecho lo mismo; el rock que me ha visto reír cuando me gradué en una bacanal de 3 días en una finca o celebrando 20 años de amistad en San Andrés Isla; el rock que me ha visto deprimirme por sentirme el ser más solo de este mundo.



Y del sexo, qué? Pues admito que la música siempre ha tenido un lugar privilegiado en este tema; desde mis primeros encuentros con el dios Onán viendo el vídeo de “Girls, girls, girls” de Motley Crüe (nunca me pillaron mis abuelos), las buenas baladas rockeras, los sonidos de Lenny Kravitz, mamonazos del gran Draco, Calamaro, Bunbury o los mismos Héroes hasta la provocadora “Digital Bath” de Deftones... el rock siempre ha sido un gran aliado cuando de  proponer la atmósfera perfecta se trata.



Y cómo pasar por alto los 90's sin hablar de los conciertos. La mejor definición de sentirse vivo, de trascender. No soy un asiduo visitante a cuanto concierto de greñudos con tarros y gritos hay; para ir a un concierto realmente me tiene que gustar... y claro ¿cómo dejar que el rey (Bon Jovi) o los dioses (Metallica) pisen la tierra de este país del sagrado corazón y no estar ahí para contarlo? No me lo hubiera perdonado. No me gustaron las drogas, pero quizás el éxtasis que sentí viendo tocar “Wanted dead or alive” de Bon Jovi en el 95, “La sirena varada” en el concierto de Héroes en el 96, Draco combinando poesía con uno de los mejores discos que se han hecho en nuestra lengua (Vagabundo) en el Jardín Botánico en 2010 (y yo tomando roncito), el trash honesto de Megadeth en 2011 y las explosiones en “One” en el concierto de Metallica en el 99 o en marzo de 2010 (en primera fila con “pajuela” incluída), sean lo más parecido a estar drogado….Empujones, disfonía, insolación…todo vale la pena.



Quizás por eso, disfruté mucho de mis noches de bar hace ya 10 años (inolvidable Cieza): mis amigos estaban ahí, mis vídeos y mi música estaban ahí. Y combinaba la nostalgia de “I won´t forget you” de Poison con la tristeza de “Outside” de Staind; combinaba las rabias en momentos distintos de “Welcome home (sanitarium)” de Metallica con “I alone” de Live; evocaba frustraciones y tristezas con “One” de U2 o con “Black” de Pearl Jam. Conjugaba mis gustos personales con los de mucha otra gente; unos que quizás veían la  música igual que yo, y otros que simplemente querían pasar un buen rato... es más, hasta sentí una partecita de lo que era estar en un concierto propio cuando salí a cantar un par de temas. Me volví a sentir vivo.



De la música de ahora no hay mucho que decir; algunas bandas que me gustan, grupos con una que otra buena canción, bandas prometedoras y otras que se quedaron en promesa; pero me preocupa que mucha gente está interesada en mostrar al rock (otra vez) como una moda y es por eso que uno prende el radio o pone MTV y escucha una decena de grupos que suenan igualito (cosa que pasaba a finales de los 80's con el Heavy o a mediados de los 90's con el Grunge, o a principios del “nuevo milenio” con el Nu Metal, o el alternrock). Todo mundo se pega de la rueda. Qué falla!!. Pero al final los buenos quedan y por eso Iron Maiden, los Stones y Ozzy siguen dando lidia por ahí. El talento real perdura.




A la luz de mis 37 años, muchas cosas han cambiado. No fui odontólogo, pero tengo una carrera y un trabajo estable. Muchas modas, grupos, melodías y gustos han cambiado. Pero aún me sigo conmoviendo con las cosas que pasan en este mundo. Aún sigo siendo el mismo soñador. Aún me siento solo a ratos. Aún me tomo las cervecitas con mis amigos, aunque ya la moderación y la responsabilidad hicieron mella. Aún escucho una buena canción para animarme cuando no he tenido un buen día. Aún escucho una canción depresiva para acabarme de rematar. Aún siento que el rock es mi aliado... algunas cosas nunca cambian.