¡La boca me sabe a anís! …me
repetía una y otra vez justo por esta época hace un año ya. Y no era para
menos; no deben ser muchos los que puedan conservar a sus amigos durante 20
años de borracheras, alegrías, rocanrol, caídas y levantadas…20 años de
cagarnos de la risa por cualquier bobada simple pero oportuna…20 años de
evidenciar como encajan comportamientos, canciones, sueños y saber que con el
paso del tiempo se sigue ahí; unos por el destino quizás en otros caminos,
otros más presentes, pero todos unidos sin duda por esos recuerdos vividos…y lo
que nos falta por vivir.
Hace un año tuve la fortuna de
compartir con mis amigos, con “mi leonera” entrañable, una inolvidable
experiencia para rememorar ese aniversario. Como si a través de esta
celebración (motivada por una de las piezas de este rompecabezas llamado
AMISTAD), quisiéramos darle una bofetada al tiempo que nos recuerda que sí,
estamos más viejitos y con más responsabilidades, pero que la esencia sigue
ahí.
Hoy en MetroRock una breve
muestra (porque faltan muchas) de las canciones que han sido parte de nuestra
banda sonora durante este tiempo. Esos temas que han acompañado nuestras
juergas y que por supuesto no podían faltar en ese estupendo viaje de hace un
año dándole la vuelta a la isla de San Andrés en ¡carrito de golf y todo!...un homenaje
a los amigos que están, pero que hago extensivo a los que estuvieron, a los que
están a ratos y a los por conocer.
Cómo quisiera no perder la
capacidad de asombrarme ante algo que desconocía, en cualquier ámbito de mi
vida. Por ejemplo, en mis gustos musicales, después de más de 25 años de
escuchar rock no pasa cierto tiempo en que descubra algo que me gusta; a veces recurro
a lo nuevo, pero en ocasiones por allá un atisbo de algo clásico se abre ante
mis ojos con un abanico de cada vez más y mejores canciones y artistas a los
cuales no les había parado muchas bolas.
En estos días por ejemplo y
gracias a un gran amigo, he tenido la fortuna de escuchar mucho de los Lynyrd Skynyrd, obviamente conocidos
por himnos como “Sweet Home Alabama” o “Free Bird” (ahh, cómo suenan de
bueno en Forrest Gump!); y en el
proceso apenas me vengo a enterar que un temazo (“Simple Man”) que conocí
gracias a los Shinedown por allá en
2004, era en realidad de los Skynyrd.
Motivado por esta afortunada coincidencia,
me dio por dedicar esta entrada a todos aquellos buenos covers que me gustan
tanto o quizás más que sus originales. Una esculcada en mi música en donde
seguramente se me quedarán muchos en el tintero; por ahora en inglés, y muy
seguramente más adelante le saco el rato a publicar esos buenos covers en
español que disfruto.
Retrocedamos 23 añitos no más para
recordar a una de las bandas tildadas de ser “responsables” de todo el boom de conciertos
acústicos de grupos que en esencia fueron eléctricos: Tesla. En el 90 me deleitaron con las nuevas versiones de temones
como “Love
Song” o “Paradise” en su álbum Five
Man Acoustical Jam, pero en ese concierto también se incluyen covers de los
Beatles, los Stones y esta setentera, original de los Five Man Electrical Band.
Conocí como quizás a muchos de
quienes gustan del rock, a los Spin
Doctors a través de su muy sonada “Two Princess” en el 93. De esas
bandas a las que les sonó la flauta con lo que llaman un One Hit Wonder (aunque
también me gustan mucho temas como “Little Miss Can't Be Wrong” o “Jimmy
Olsen's Blues”. Y fue a mediados de los 90 cuando volvieron al ruedo,
en la banda sonora de la película de Tom
Hanks, Philadelphia en donde
suena esta gran canción, original de los Creedence
Clearwater Revival.
De las bandas que considero de
todo mi gusto en la primera década de este siglo son los Three Days Grace, gracias a esa mezcla que tanto disfruto de rock
potente en unos temas y suave en otros. En su más reciente álbum de 2012 Transit of Venus se esconde esta
versión del tema que popularizara el desaparecido rey del pop Michael Jacksonal lado de Slash. Grande.
Curiosamente Billy Idol siempre fue de esos artistas que cuando me empezó a
gustar este cuento del rocanrol me parecía de lo más pop del mundo y como tal al
principio, no me gustaba. Con el pasar de los años comprendí el valor de la
herencia musical de este británico, sobre todo en los 80’s a nivel de la escena
punk y rock.
Este año conocí la música de los Black Veil Brides y me engancharon precisamente con un cover de
este icono: “Rebell Yell”.
Su majestad Metallica siempre ha reconocido la influencia de Motörhead en sus orígenes dentro de
toda esa oleada de bandas británicas de buen heavy metal. Pues bien, Lemmy & Cía devolvieron los honores
al grabar esta estupenda (¿y quizás más pesada?) versión del clásico del Kill Em’ All, “Whiplash” y hasta les
valió para ganar un Grammy en 2005 como la mejor canción de metal.
Dentro de mis películas favoritas
de todos los tiempos está sin dudarlo la gran Pulp Fiction. Inolvidable la escena de Uma Thurman bailando bastante drogada la canción de los Urge Overkill “Girl, You'll Be a Woman Soon”. La versión original es de Neil Diamond de finales de los 60’s,
aunque el cover de los Urge tuvo
mucho reconocimiento gracias al éxito de la cinta de Tarantino en los 90’s.
Poison siempre fue, es y ha sido de mis favoritos en materia de
heavy glam. Siempre fueron la viva imagen de lo que era el rock de los años 80
con el que crecí. En 2007 sacaron un álbum llamado Poison'D! en donde metieron sus clásicos favoritos del rock; y con
esta de The Romantics, incluyeron también
uno de mis clásicos favoritos, que destila bar por todo lado.
Otra de las bandas insignia de
los último 10 o 12 años son los Muse,
a quienes conocí sin que me llamaran mucho la atención al principio con “New
Born” y “Feeling Good”, temas de su segundo disco. Luego de eso, el
resto es historia con esta bandola.
En estos días conociendo música de Joe Bonamassa (recomendadísimo entre
otras cosas) me encontré con otra muy versión de “Feeling Good”. La
original fue hecha para un musical de los años 60.
Pantera también tuvo la oportunidad de versionar a otros maestros
de maestros como lo son Black Sabbath,
al incluir la canción del Paranoid“Planet
Caravan” en su exitosa séptima placa Far Beyond Driven. Mucha gente los criticó por suavizar su sonido,
pero al final el resultado es estupendo.
Otro al que le estoy poniendo
atención por estos días es Bob Seger,
dueño de clásicos bareros como “Old Time Rock And Roll” y “Shakedown”.
Metallica cuando estaba escogiendo
temas para su álbum de covers Garage Inc. se encontró con este tema dudando mucho si lo
incluían o no, pues no gustaban mucho de la música de Seger. Al final se dieron cuenta que la canción reflejaba cosas
comunes a ellos: los escenarios, la vida en carretera, el seguir hacia
adelante.
No podía dejar por fuera a los
grandiosos Pearl Jam a quienes les
suena bien todo lo que hacen. Al margen de covers magistralmente interpretados
por la banda de Seattle como “Last Kiss” o “Rockin' in the Free World"
por mencionar solo 2, en sus denominados Holiday
Singles hechos entre el 1991 y 2007 hay una excelente versión de un tema de
la banda de punk, The Dead Boys: “Sonic
Reducer”.
Y me despido como arranqué: con
sonido de banda ochentera. Warrant
siempre fue de esos grupos a los que creo la crítica especializada no les hizo
suficiente justicia. Maltratados, olvidados, odiados por unos, pero queridos y
recordados por tantos como yo, que tenemos la nostalgia a flor de piel. Los
dejo con este cover de Queen que
hicieron para la película Gladiador.
Definitivamente, echo de menos la
época en la que las grandes responsabilidades no estaban por estos lados.
Tantas cosas por hacer y por decir que hoy por hoy se ven truncados por las
reuniones, las deudas, el portarse como es debido.
Algo tan sencillo como sacar 1
hora para escribir estas notas y publicar algo de mi pasión por el rock en mi
blog, no debería representar mayor problema. Pero qué va…llevaba rato aplazándolo,
como quizás tantas cosas en la vida que he tenido que aplazar, y quizás,
olvidar.
Pero bueno, literalmente
desparramado en mi cama en esta tarde de sábado (¿habrá algo mejor?), con mi
teatro casero a todo timbal, quise volver al blog esta vez compartiéndoles lo
que me ha gustado de nuevo rock en lo que va corrido del 2013; una vía de
escape a la eterna nostalgia que habita en mí en materia de gustos
rocanroleros.
Arranquemos con el sonido indie.
De toda esta oleada de bandas que hacen parte de este movimiento hay varias que
me gustan como The Black Keys, The Lumineers y los Mumfords & Sons. Pero son los Imagine Dragons a los que más palo le
ando dando por estos días.
El cuarteto Shinedown, es una bandola que conocí hace varios años de la mano de
temones como “Save me”, “Second Chance” y “45” por nombrar solo algunos. En 2012 lanzaron su cuarta placa
llamada Amaryllis, del cual se
desprende este buen tema.
Una banda nueva que probablemente
sonará después por acá es Aranda, un
trio americano que ya tiene dos discos en su haber. Del segundo álbum Stop the World han lanzado
recientemente “One More Lie” y antes
el tema con el que los conocí: “Satisfied”.
Mamonazo.
De los buenos grupos de los
últimos años. Sin duda los Buckcherry
han seguido manteniendo la bandera del más puro rocanrol. Ya van por su quinto
disco y su más reciente Confessions
lo lanzaron ahora empezando el año; “Gluttony”
es el tema de presentación.
El documental de Dave
Grohl para hacer un homenaje a los estudios Sound City ha generado el álbum Sound City: Real to Reel. El hombre tiene invitados de lujo que
también han tenido relación en sus carreras con dicho estudio (miembros de Rage Against The Machine, The Wallflowers, Fletwood Mac, Kyuss, Cheap Trick, Slipknot entre muchos otros). Acá una muestra.
A la hora que escribo esto deben
estar en el Stereo Picnic en Bogotá.
En este festival en donde me hubiera encantado ver a The Killers o a la prometedora Vetusta
Morla, también hace parte del cartel la banda Foals, que se me ha metido en la cabeza este año con “Inhaler”.
Slash sigue dando guerra con su segundo disco en solitario Apocalyptic Love junto con su banda The Conspirators con el vocalista de Alter Bridge en el micrófono. “Anastasia” es el más reciente
lanzamiento del Ex-Gunner.
Nonpoint son de esas bandas de hard rock que poco se conocen y que
llevan rato en este cuento. El séptimo álbum que lleva como título el nombre de
la banda se lanzó en la cola del año pasado y de él hace parte esta buena
canción.
Un día sacaré el rato y escribiré
sobre lo mucho que me gusta Stone Sour. Pasan de la dureza de “Made of Scars” a la delicadeza de “Zzyzx Rd.” (¡Qué bueno un trago con ese
tema!) y suenan estupendos. De su quinto disco que hace parte de su álbum conceptual
House of Gold & Bones, lanzaron
en este primer trimestre “Do me a Favor".
True Love Never Dies es el nombre del álbum de la banda de las
Vegas Otherwise a quienes escuché
por primera vez el año pasado con “Soldiers”.
El segundo lanzamiento es de esas canciones que destila desamor. Banda para
seguirle la pista.
Despido mi tarde de locha
sabatina con otra banda nueva llamada The
Virginmarys que acaban de sacar su disco debut King of Conflict. Rock alegre y sin más pretensiones que motivar a
tomar cervecita a un bar. Tocará hacerle caso.
...Y nací a los 12 años. Si me remito a hablar
acerca de los doce años anteriores de mi vida, no variaría mucho del común de
las rítmicas familias que habitan estos trópicos: que el merengue por aquí, el
porro por allá, que venga le enseñamos a bailar (que dizque porque eso era
fundamental para la vida), que así iba a conseguir novias, que esto y lo
otro... total, aprendí a bailar, no he conseguido ninguna novia en mi vida por
saberlo hacer (uno que otro efímero encarrete, pero nada más) pero algo me
decía que un ridículo estribillo como “mama,
¿qué será lo que quiere el negro?” no era lo que yo andaba buscando.
Estando en sexto, cuando comenzaron mis cambios
corporales, jugaba la verdad se atreve y estudiaba como un nerdo pa' poderme ganar dizque la medalla al mejor
estudiante (y lo hice, por cierto), pasando una emisora (Veracruz Stereo),
escuché un coro de una canción en inglés (en mi vida había tenido contacto con
música en ese idioma, pero en el colegio me daban ya inglés), que me gustó
mucho. Se me pegó como un chicle. Y averiguando, me di cuenta de lo que decía
el coro: “le das mal nombre al amor”;
y aunque no era la letra más romántica o llegadora del mundo, si me gustó mucho
su fuerza.
Luego, vino la consabida investigación (cosa que no hago muy a
menudo, lo confieso; tiene que ser algo que realmente me interese mucho
pa' poderme poner a consultar), y me di
cuenta de que un tal Bon Jovi(“Thaaa Kiiiing”) tocaba esa canción, y
que aparte de esa, había muchas otras buenas canciones incluidas en sus 3
discos inmediatamente anteriores... y oh sorpresa!! Algunas hablaban de amor y
desamor; hablaban de sueños de juventud y frustraciones; hablaban de la vida de
una rutilante estrella de rock y de la vida de un simple estudiante de secundaria....
vaya vaya. Al final de cuentas supe que había gente que podía hacer buena
música, que le gustara a mucha gente, que no se tuviera que bailar y lo que es
mejor: tenían algo más que decir que cantarle a un comején o a un toro miura:
Definitivamente, ahí estaba lo mío.
Todas esas bandas y otras (unas imitaciones clase A, otras clase B y
alguna que otra con una mísera canción buena), marcaron mi adolescencia... y
todo por la sencilla razón de que yo sentía en sus líricas y melodías que me
hablaban como yo necesitaba, decían cosas que a mí me pasaban o pasarían
después (y me pasaron). Descubrí que el rock era mucho más de lo que tan mal me
hablaban en la casa:“música
pa' peludos marigüaneros”; Error!! El rock se abrió a mis oídos y ojos
(gracias a los vídeos y a la imagen estrafalaria de muchos de mis grupos
favoritos), como todo un nuevo mundo en donde se mezclaban lo jovial con lo
triste, lo social con lo absurdo, la vida y la muerte... el rock se convertía
para mí en la mejor manera de expresar mis emociones; es gritar, es llorar, es
reír, es sexo, es libertad, es amar. Ese era el comienzo de toda esta historia,
que lleva ya 25 años, viendo pasar tendencias, peludos de todas las clases,
canciones buenas y malas; grupos talentosos y otros peyes... en fin, el rock me
marcó y se quedó.
Al año, descubrí a los que siguen siendo, mis
mentores, mis ídolos: su majestadMetallica, quienes con sus
mensajes sobre la sociedad de consumo, la muerte, el sistema político y además
con su historia llena de traspiés, hambres, desgracia y demás, me enseñaron el
valor de la superación, el caer y volverse a levantar sin darse por vencido...
corroboré (gracias a 4 peludos con fama de alcohólicos) lo que me decían en la
casa: con trabajo honrado y esfuerzo uno logra los objetivos que se propone.
Y luego vino la difícil búsqueda de compinches para
mis gustos musicales. Difícil, pues a mis compañeros del colegio les gustaba
escuchar (y bailar, guacale!!!) salsa, merengues y vallenatos.
Eran los mismos que cada año cambiaban de gustos:
que qué notaLocomía, que
qué pasta (palabra precursora de “chimba”) ir al concierto deSamantha Fox, ¿te sabés todos
los pasos delmeneítoo lalambada?...
y ahora cambiamos de nombres, pero en esencia es la misma mierda (para mí): que
qué notala electrónica o
la salsa romántica (camera más bien); que vámonos de perreo….caso aparte merece
el maldito reggaetón: la banda sonora de una pesadilla. Por mí, Wisin &
Yandel, Don Omar, Daddy Yankee y todos los otros que son igualitos (y suenan
igualito), se pueden sofreír en la doceava paila del mismísimo infierno…. A mí
me gustó y me gusta otra cosa, no por el hecho de que digan “ve, míralo, ese
man escucha una música más rara o vieja”, sino porque en esencia mi
personalidad y mis estados de ánimo se ven mejor reflejados en una buena
canción de rock. Afortunadamente me topé con mucha otra gente que comparte
gustos y filosofías.
Llegó otro boom:el
rock en español... y pasó por mi lado, calladito, pues no me deslumbró
mucho. No sin antes pasar el colador y sacar fuera algunas cosas interesantes
de bandas comoSoda Stereo,Caifanes(que no se entere Libardo),Ángeles del Infiernoy bandas
nacionales comoKraken,Perseoy más adelante,EkhymosisyBajoTierra. Fueron más bien pocas,
pero algunas canciones de esa época también dejaron mucho en mí, pues trataban
de mostrar lo que insistentemente me regalaba el rock “in english”. Era la
época de mis primeros chupes, mis sueños mojados, el fútbol y los amigos de la
esquina, con quienes me la pasaba cagado de la risa a toda hora sin
preocuparnos por algo más que por ver la vieja de la foto de la revista “Vea”,
ganar el año y ver la “música de Veracruz”.
Llegó el cambio de década, con muchas expectativas
en torno a mi futuro (ya estaba bueno de mamar tanto gallo en la esquina)
pues en los próximos 10 años vendría mi graduación del colegio, quizás mi
graduación de odontólogo (jamás lo fui), vendrían mis primeras novias en serio,
mis primeras relaciones sexuales. Vendrían muchas alegrías, pero de la mano con
una tonelada de frustraciones y rabias. De nuevo, la música volvió a
convertirse en mi mejor amiga, en esos momentos en los que me provocaba dejar a
mis abuelos tirados por todas las rabias que me hacían dar. Ahora, pienso que
era yo.
Pero, así como yo cambié en cuanto a mi forma de
ser, comencé a sentir que la música, ese rock que tanto venero, estaba siendo
desplazada... por culpa de las malditas modas que tanto odio yo, el buenHeavy Metalde los80'sse convirtió en eso: una moda y era
necesario que los nuevos músicos mostraran que la vida era más que darse
piquitos con la novia y vivir pelando el diente de alegría a toda hora; supe
gracias a este cambio de mentalidad en la música y gracias también a mis nuevas
vivencias personales, que había un estado de ánimo que me marcó:La depresión.
Y aunque admito que opuse un poco de resistencia a
este cambio, supe que toda esa música podía perfectamente convivir dentro de mi
colección personal, pues aunque a la luz de cualquiera, la música de los80'scon la que nací, y la de los90'scon la que crecí son totalmente
opuestas, siento que en esencia son lo mismo:ROCK,
sólo que si mezclamos los mensajes, pues encontramos el relato de una vida
entera.
En medio de la década, también hubo algunos intentos
por parte del rock en mi idioma para meterse de lleno en mi vida; y en parte lo
logró, con la seriedad, la profundidad y la poesía de música de losCeltas Cortos, Héroes del Silencioo deRobi Draco Rosa, estos dos últimos
ligados a la filosofía del exceso que tanto practiqué... pero no con drogas,
sino con otro letal aliado de la depresión y paradójicamente, de la alegría:el licor... borracheras con y
sin motivo, con guaro, cerveza, tequila y hasta con el ron que tan mal me
cae... pero todas con dos elementos en común:1.
mis entrañables amigos, la“leonera”con la que tan bien me he entendido
hasta la fecha. Parecemos a veces hasta un rompecabezas en donde cuadran
perfectamente la irresponsabilidad y el compromiso, la seriedad y la
patanería... y2. el rock,
que siempre fue parte de esas rascas violentas, que me ha visto llorar por
todas las pendejadas que le he cometido a mucha gente y por otras que me han
hecho lo mismo; el rock que me ha visto reír cuando me gradué en una bacanal de
3 días en una finca o celebrando 20 años de amistad en San Andrés Isla; el rock
que me ha visto deprimirme por sentirme el ser más solo de este mundo.
Y del sexo, qué? Pues admito que la música siempre
ha tenido un lugar privilegiado en este tema; desde mis primeros encuentros con
el dios Onán viendo el vídeo de“Girls,
girls, girls”deMotley Crüe(nunca me pillaron mis abuelos), las
buenas baladas rockeras, los sonidos deLenny Kravitz, mamonazos del granDraco,Calamaro,Bunburyo los mismosHéroeshasta la provocadora“Digital Bath”deDeftones... el rock siempre ha
sido un gran aliado cuando de proponer la atmósfera perfecta se trata.
Y cómo pasar por alto los90'ssin hablar de los conciertos. La mejor
definición de sentirse vivo, de trascender. No soy un asiduo visitante a cuanto
concierto de greñudos con tarros y gritos hay; para ir a un concierto realmente
me tiene que gustar... y claro ¿cómo dejar que el rey (Bon Jovi) o los
dioses (Metallica) pisen la tierra de este país del sagrado corazón y no
estar ahí para contarlo? No me lo hubiera perdonado. No me gustaron las drogas,
pero quizás el éxtasis que sentí viendo tocar“Wanted
dead or alive” deBon Jovien el 95,“La sirena varada”en el concierto deHéroesen el 96,Dracocombinando poesía con uno de los
mejores discos que se han hecho en nuestra lengua (Vagabundo) en el
Jardín Botánico en 2010 (y yo tomando roncito), el trash honesto deMegadethen 2011 y las explosiones en“One”en el concierto deMetallicaen el 99 o en marzo de 2010 (en
primera fila con “pajuela” incluída), sean lo más parecido a estar
drogado….Empujones, disfonía, insolación…todo vale la pena.
Quizás por eso, disfruté mucho de mis noches de bar
hace ya 10 años (inolvidableCieza): mis amigos estaban ahí,
mis vídeos y mi música estaban ahí. Y combinaba la nostalgia de“I won´t forget you”dePoisoncon la tristeza de“Outside”deStaind; combinaba las rabias en
momentos distintos de“Welcome
home (sanitarium)”deMetallicacon“I
alone”deLive; evocaba frustraciones y
tristezas con“One”deU2o con“Black”dePearl
Jam. Conjugaba mis gustos personales con los de mucha otra gente; unos que
quizás veían la música igual que yo, y otros que simplemente querían
pasar un buen rato... es más, hasta sentí una partecita de lo que era estar en
un concierto propio cuando salí a cantar un par de temas. Me volví a sentir
vivo.
De la música de ahora no hay mucho que decir;
algunas bandas que me gustan, grupos con una que otra buena canción, bandas
prometedoras y otras que se quedaron en promesa; pero me preocupa que mucha
gente está interesada en mostrar al rock (otra vez) como una moda y es por eso
que uno prende el radio o poneMTVy escucha una decena de grupos que
suenan igualito (cosa que pasaba a finales de los80'scon elHeavyo a mediados de los90'scon elGrunge,o a principios del “nuevo milenio”
con elNu Metal,o elalternrock). Todo mundo
se pega de la rueda. Qué falla!!. Pero al final los buenos quedan y por esoIron Maiden, losStonesyOzzysiguen dando lidia por ahí. El talento
real perdura.
A la luz de mis 37 años, muchas cosas han cambiado. No fui odontólogo,
pero tengo una carrera y un trabajo estable. Muchas modas, grupos, melodías y
gustos han cambiado. Pero aún me sigo conmoviendo con las cosas que pasan en
este mundo. Aún sigo siendo el mismo soñador. Aún me siento solo a ratos. Aún
me tomo las cervecitas con mis amigos, aunque ya la moderación y la
responsabilidad hicieron mella. Aún escucho una buena canción para animarme
cuando no he tenido un buen día. Aún escucho una canción depresiva para
acabarme de rematar. Aún siento que el rock es mi aliado... algunas cosas nunca
cambian.
Como todo en la vida, a veces se
necesita de las cosas malas para que contrarresten la posible mentira efímera
de las cosas buenas. Por simple equilibrio no se puede pretender andar por
ahí como un enano saltando por un campo lleno de rosas perfumadas sin que te
tengas que hacer daño con alguna de sus espinas; no podemos pretender que todo
el mundo sea un santo en medio de una sociedad que día a día nos muestra su
podredumbre. Lo bueno y lo malo siempre han estado y seguirán ahí.
Recuerdo por allá en los 90´s todo
el escándalo que se suscitó en la escena rock a raíz de la aparición de un
extraño tipo que con su banda solía hacerse daño en el escenario, que de
repente aparecía con discursos en contra de lo políticamente correcto desde un
atril ataviado con un símbolo de tan ingrata recordación como el nazi y que con
su sonido agresivo y sus teatrales videos llenaba de rabia cuanto pub y antro
había: Marilyn Manson.
Para la época, era necesaria la
presencia de un personaje que nos recordara que no todo podía ser sonrisas como
el heavy glam nos lo hacía ver, ni la eterna depresión característica del
sonido grunge. Manson entró pisando
duro con su propuesta poco convencional plagada de críticas a la religión, la política
y el sistema como tal. Así muchos no nos comiéramos los mitos alrededor de su
extraña y magnética presencia y que otros todavía piensen que el tipo se baña
en sangre o cosas así, no se podía desconocer que estábamos frente a todo un
icono de la cultura rock, una de esas cosas que nunca se olvida. Con decir que
hasta mi mamá que no tiene ni idea de rock, sabe quien es él.
Y claro, ante un ataque tan
frontal a los cimientos mismos de la sociedad
era de esperarse la reacción, venida de todos los frentes puritanos.
Todos los calificativos en contra de un concepto que simplemente conjuga lo artístico
con lo comercial se quedaban cortos: basura, inmoral, suicida, maligno,
violento. De repente se había encontrado un chivo expiatorio sobre el cual
colgaran todos los males, mientras que contrariamente la cifra de discos
vendidos y las ganas de devorar todo video o concierto del “tipo sin costillas que se auto satisfacía oralmente” seguían en
aumento, llegando a más de 50 millones. Qué ironía.
Particularmente encuentro
estupendo el concepto artístico del hombre. Sus vídeos por más grotescos u obscenos
que le puedan parecer a la gente, nunca dejaron de sorprenderme por estar
inundados de un sentido de la creatividad como pocos. Y que decir de sus
canciones, cargadas de una fuerza y rabia contenidas. Hay días en que uno
simplemente quiere eso: levantar su puño y su grito, despertar la furia, la
agresividad ante tanta tontería que uno ve por ahí. El reverendo es un buen
catalizador de todo eso.
No me las voy a dar de que toda
la música de Manson me ha gustado.
Obviamente disfruté mucho de la época del Antichrist
Superstar en el 96, con sus inolvidables himnos como “Tourniquet”, “Man
That You Fear” y “The Beautiful People”, al igual que
con aquel Mechanical Animals de “I
Don't Like the Drugs (But the Drugs Like Me)” o “Coma White”. Mantuve el entusiasmo con Holy
Wood (In the Shadow of the Valley of Death) en el 2000 y sus “Disposable
Teens” y “The Nobodies”. Pero salvo algunos sencillos de sus
siguientes trabajos, mi gusto por Manson
volvió a florecer en 2009 con su séptima placa The High End of Low, gracias a temas como “Leave a Scar”.
Con agrado escuché hace poco
menos de 1 mes “No Reflection”, el primer lanzamiento de su octavo álbum al
que la banda misma cataloga como lo mejor que han hecho (¿cliché?) y al que irónicamente llamó
Born Villain, como recordándole a
todos que para eso vino y para eso sigue ahí: para seguir siendo la excusa de
todos los males que nos aquejan y paradójicamente recordar que no es más malo
que la sociedad en la que nos tocó vivir. La metáfora viene con maquillaje y vestida
de cuero.